Domingo , julio 23 2017
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Una turista muere tras ser lanzada por ráfagas de un Boeing 737 pese a advertencias

Muchos turistas se aglutinan por el Aeropuerto Internacional Princesa Juliana, ubicado en la isla caribeña de Saint Maarten, para echar un vistazo al despegue y aterrizaje de los aviones, los que están increíblemente cerca de playa. Numerosas señales advierten a los turistas de no acercarse demasiado para no ser lanzados mortalmente por las violentas ráfagas de aire de los aviones. Sin embargo, ¿adivinen qué ocurrió recientemente?…

Lamentablemente, una mujer neozelandesa de 57 años ignoró las señales que le advertían sobre su imprudente conducta, ya que estaba aferrada a una valla mientras un Boeing 737 despegaba directamente encima de ella. La fuerza de las turbinas del motor la hicieron volar algunos metros, tras lo cual su cabeza impactó con el suelo y murió poco después, informó el New Zealand Herald.

En este vídeo del 2012, podemos ver a otra turista, también aferrada a la valla, justo detrás de un avión que despegaba del aeropuerto. Fue impulsada por el viento de la turbina hasta golpearse. Afortunadamente, las imágenes muestran que logró sobrevivir.

El Herald habló con Rolando Brison, director de Turismo de la isla de Sint Maarten, quien explicó que la familia era consciente del peligro:

“Me reuní con la familia de la fallecida esta noche. Ellos aceptaron que lo que hizo la fallecida estuvo mal. A pesar de que las señales de peligro eran claramente visibles, se arrepienten de que el riesgo que tomaron resultase de la peor manera”.

“En esta ocasión solo quiero expresar mi más profunda condolencia a la familia y seres queridos; mientras tanto, continuamos con las investigaciones de lo que ocurrió hace unas horas”.

El Herald entrevistó a un experto en aviación, Peter Clark, acerca de cuán terrible y, obviamente, descabellada es esta práctica de aferrarse a las vallas:

Clark dijo que la ráfaga de un avión es “increíblemente peligrosa”, especialmente cuando se está detrás de él.

[…]

“Solo 50 m separan la pista [de aterrizaje] del agua. Es una pista normal, pero solo eso es suficiente, es una pista muy estrecha… y para aterrizar, los aviones prácticamente pasan justo sobre la playa”.

Dijo que a los que buscan emociones extremas gustan de quedarse al final de la pista para que la ráfaga de los aviones los lance hacia el agua.

“La gente es consciente del peligro… esto es capaz de arrastrarte como si fueses una hoja de papel”.

Fuente: Gizmodo.es / MF